sábado, 25 de octubre de 2014

Una isla sin fe

Ella es Talía. Mira al horizonte imaginando un mundo mejor. Está de perfil y muestra tristeza con sus labios cerrados y sus claros ojos. Parecía salvaje, con su pelo despeinado, todo revoltoso y al aire. El sol se lo iluminaba y parecía aun más rubio, casi amarillo. Tenía un flequillo sobre la frente, dejando un especio en blanco en el medio y unas mechitas de pelo sobre su rostro. Acababa de salir de su casa de comer un chocolate derretido con almendras. Sintió una sensación de calor.

Talía caminó hasta la playa y al llegar se sacó toda su ropa, hasta quedarse en maya. Había ido sola y la soledad la acompañaba. Veía la línea del horizonte y al Sol entregándose al mar. Corrió con intensidad y desesperación hacia el mar: lo extrañaba. Escuchando la tranquilidad del paisaje, entró al mar. Se encontraron dos mundos. Mundos que se sintieron unos a otros. No fue un encuentro rápido, sino pacífico; no salvaje, sino apasionado. Talía sintió una sensación de frío. Se había zambullido dentro de las aguas. Los pies tocando la arena. Arena fina que parecía líquido, ya era casi barro, tierra húmeda. Ya no tenía aire. Salió del agua y olió un aroma a sal, las olas cayendo hasta el final. Miró hacia abajo. Sus pies estaban enterrados. Vio peces de distintos colores y tipos, difíciles de describir. El que más le llamó la atención fue uno lila con rayas negras. En realidad no sé si era lila, era como ella lo veía. Ese era su color favorito. Sintió una gran felicidad. Entró devuelta para sentir todas las hermosas sensaciones una vez más. Se quedó un tiempo más que el anterior. Cuando salió, su pelo era más largo, la forma de su cara estaba distinta, tenía los ojos y la nariz más grandes. La playa estaba repleta de gente. Talía no entendía lo que ocurría. Se miró en el reflejo de las aguas y vio que ya una adolescente. 

Natalia David

1 comentario:

  1. Buen relato para hablar de un momento y un cambio tan importante.
    Fijate en el segundo párrafo se puede evitar la repetición de la palabra mar, también tené en cuenta que se escribe malla, y no maya; de vuelta o nuevamente, y no devuelta.

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