Sigo creyendo y esperando, se que no soy niño y estas cosas son fantasía, pero yo sigo palpitando la posibilidad. Tal vez algún día, pensando en cualquier otra cosa, la vea ahí, reluciendo apenas entre el barro o en una zanja mugrienta, pero la voy a reconocer porque siempre la esperé: hablo de la lámpara de algún genio y de mi esperanza. Y cuando la vea la voy a levantar, la limpiaré y luego, escondido, la voy a frotar…hasta que aparezca el genio. ¿Qué pedirle? No importa ya, a medida que fui creciendo me fui dando cuenta que las cosas que le pediría al genio serian bien diferentes: muñecos, Argentina campeón del mundo, la paz mundial, dinero, saber tocar un instrumento, en fin. Tantas cosas he pensado que, cuando conozco a alguien, le pregunto qué le pediría al genio del la lámpara, y en base a eso hago casi un diagnóstico secreto de la persona… ¿Acaso no es lo que hacemos siempre con las personas, basándonos en tonterías parecidas?
Violeta
Quizá habría que pedir ser felices, lo que englobaría los pedidos de cada época porque supongo que uno pide lo que lo haría feliz, o cree que así sería.
ResponderEliminarFijate: sé (con tilde), y cuando la vea (acá va coma), también va coma luego de creciendo, se dice darse cuenta de algo por lo que "me fui dando cuenta de..."