El acto de realizar las compras dentro de un supermercado puede convertirse en un paseo agradable a través de un mar de atractivos y coloridos productos si uno se lo propone, dispuesto de ánimo y tiempo. Es necesario lidiar con “la compra”, el resultado de nuestra aventura consumista convertida en un siempre inconveniente número de bolsas plásticas. Ya en el viaje de vuelta, con las bolsas en el baúl del auto, Usted deberá asumir que sí, que es un asesino serial no ya de personas sino de especies enteras, al utilizar este tipo de bolsas y no las ecológicas, y se volverá a repetir inútilmente que la próxima vez irá con sus propias bolsas. Acto seguido Usted deberá encontrar un lugar para estacionar el auto cercano a la puerta de su casa, para realizar de forma sencilla la tarea del transporte de bolsas. Como la mayoría de las veces usted encontrará un lugar para dejar el auto en 32 maniobras, a media cuadra de su casa. Aquí usted debe tomar una decisión, en la vida siempre hay que tomar alguna: hace dos viajes o uno. La practicidad y cierta dosis de pereza lo llevará a optar por un único viaje y aquí radica el núcleo del problema: Usted ha elegido el camino más corto, o sea el peor. Deberá abrir la puerta del baúl de su automóvil , tomando la precaución de cerrar las puertas laterales, ya que usted, precavido, sabe que una vez cargadas las bolsas , no tendrá chances de cerrarlas con las manos cargadas de bolsas, porque de ninguna manera vale apoyar las bolsas en el suelo una vez sacadas del baúl. El suelo de la calle está sucio y de solo pensar en la cantidad de gérmenes que se adherirán a esas bolsas que usted después apoyará en la mesada de la cocina, usted puede sufrir una descompostura. Así se encontrará, entonces, con las puertas laterales cerradas y el baúl abierto y, lleno de valor, comenzará a tomar las bolsas de a una, tarea que se irá complejizando a medida que las bolsas por mano sobrepasen el número de 3, o tengan las manijas entrecruzadas de tal manera que al creer que se lleva cuatro bolsas, usted en realidad tomó una manija de una bolsa y otra de la de al lado, difícilmente las dos manijas de una misma bolsa. Sumando a esto que deberá realizar la misma operación para el resto de las bolsas con la otra mano teniendo ya la primera ocupada, Usted deberá sobreponerse a estas dificultades para no olvidar lo importante: los huevos, en que bolsa están? Finalmente Usted emergerá literalmente del baúl con su mano derecha portando tres bolsas de ambas manijas, más dos bolsas de una sola manija, y algo parecido a eso colgará de su mano izquierda. Levantando la cara al cielo para pedir fuerzas, Usted deberá resolver ahora el nuevo dilema: como cerrar el baúl. Lo conveniente es esperar que no pase ningún vecino que lo sorprenda en esa situación y bajarlo con la cabeza hasta cierta altura y luego ayudarse con alguno de los codos para cerrarlo definitivamente, cuidando de no romper las botellas de vidrio (de los huevos olvídese, ya los rompió y aún no lo sabe)Con esa actitud de bolsas colgantes y llave en la boca Usted emprenderá el duro camino de media cuadra hasta la puerta de su casa. Seguramente de la vereda de enfrente lo saludará aquella vecina que en lugar de ofrecerle ayuda lo mira casi con satisfacción, al ver que Usted no puede contestar un simple “hola” por tener las llaves en su boca y deberá inclinar su cabeza en un incomprensible gesto que pretende ser un saludo. ¡Usted llegó! Intentará apoyar las bolsas en el escalón de su puerta (que es igual de sucio que la vereda pero esta ya es casi “su” suciedad, como una suciedad más conocida) tratando de que las diferentes botellas de diferentes bolsas queden todas paradas, cosa que no logrará y tras la caída de la primera botella verá desparramarse como en un efecto dominó frascos de yogur, desodorantes, tomates, etc. Una vez reembolsados, ya abierta la puerta de su casa, Usted tendrá derecho, hasta la próxima compra, a tener un poco de paz.
Violeta Nigro, 4°5ta TT
Descripción muy graciosa y realista de esa situación. Hay que revisar puntuación. Quizá habría que cambiar el título o completarlo Instrucciones para bajar del coche las compras del supermercado, por ejemplo.
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